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Curso Osteotomía

Publicaciones científicas

CORRECCIONES ANGULARES ¿AGUDAS O PROGRESIVAS?

Dr. Miguel Ángel Galbán


Cuando existe una deformidad de un hueso largo, los tejidos blandos ubicados en la concavidad de la curva se acortan, asemejándose a la cuerda de un arco. Mientras más grande es la deformidad, mayor es la corrección y mayor es el estiramiento de los tejidos blandos al intentar la alineación.

 

¿Cuándo la deformidad ósea es lo suficientemente pequeña para permitir la corrección aguda?.

En las deformidades de los miembros inferiores (MsIs) las correcciones se hacen tradicionalmente de forma aguda, es decir en el momento del acto quirúrgico, especialmente si se usa fijación interna.

 

La corrección progresiva no era algo que pasara por la mente de los ortopedistas, esto era así ya que los sistemas que permiten corrección gradual no se habían desarrollado. El advenimiento del los sistemas de Ilizarov y toda la  filosofía que lo rodea cambiaron las cosas. El uso de bisagras, el entendimiento de las deformidades y las técnicas para la corrección, abrieron las posibilidades y por ende diminuyeron las complicaciones de hacer las correcciones en un tiempo.

 

La corrección aguda en grandes deformidades produce mayor tensión de los tejidos y por ende, las posibilidades de necrosis de piel e infecciones aumentan. Los nervios periféricos también pueden ser sometidos a tensión y las neuropraxias son posibles. Las complicaciones vasculares aumentan en las deformidades distales. En las áreas que presentan cicatrices retráctiles los riesgos aumentan.

 

Es cierto que existe la posibilidad de acortar el hueso con grandes cuñas de extracción, para relajar los tejidos y no someterlos a tensión, pero evidentemente este método produce un acortamiento.

 

Una deformidad susceptible a la neuropraxia es el valgo proximal de tibia, ya que el nervio peroneo (o ciático poplíteo externo) atraviesa un túnel al pasar del compartimiento posterior poplíteo al compartimiento lateral externo tibial. Según Richard Davidson la osteotomía tibial proximal  se debe hacer de forma progresiva en deformidades mayores de cinco (5) grados de valgo y en deformidades en varo de 20º o más. 

 

La ventaja de las correcciones agudas es el poder usar fijación interna, pero hay que tomar en cuenta que la fijación interna no tiene la posibilidad de error y no se puede realizar corrección en el postoperatorio. 

 

La corrección progresiva requiere del uso de fijación externa y  de mayor entrenamiento. Puede combinarse con alargamientos, transportación ósea y permiten grandes correcciones angulares, pero lo más importante es que es un método perfectible que permite correcciones en el post-operatorio.

 

La fijación externa no es un método cómodo y tiene complicaciones importantes y casi ineludibles como las infecciones del tracto del pin. El cirujano y el paciente tienen que poner en una balanza las desventajas y ventajas de los dos métodos e individualizar el caso.  
 


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